Normalmente existen dos tipos básicos de poleas: de servicio normal y de servicio pesado. Las poleas de servicio normal se utilizan en operaciones menos complejas. Pueden levantar objetos más livianos y están protegidas mediante protectores de polea. Son ideales para la velocidad de línea y el despliegue manual. Por el contrario, estas últimas se pueden utilizar para operaciones más complicadas.
Desde la elevación de equipos o materiales peligrosos hasta la forja de matrices, las poleas de alta resistencia pueden soportar todo tipo de condiciones de trabajo difíciles. Las poleas de alta resistencia también se utilizan en grúas para aparejos, movimiento de materiales y elevación.





